27 de mayo de 2011

Siéntete afortunada.

Si por la mañana al despertar cae la tostada boca abajo, siéntete afortunada,
porque hay muchas personas que no tienen la oportunidad si quiera de tenerla.
Si al llegar a casa te das cuenta que has tenido un día horrible, siéntete afortunada,
porque significa que mañana no puede ser peor.
Si te sientes mal porque tu novio ha decidido dejarte, siéntete afortunada,
porque ahora tendrás la oportunidad de estar con alguien que realmente te valore.
Si vives con frustración por el sistema político imperante, siéntete afortunada,
por formar parte de ese grupo que ve la realidad tal cual es.
Si tú vida da un giro inesperado, siéntete afortunada y aprovéchalo cambiando todo aquello que no te gusta.
Ahora abre los ojos y siéntete afortunada,
porque el mundo sería mucho más fácil si todos sonriéramos de vez en cuando.








Efecto mariposa.

Somos parte de un mundo en constante movimiento. Cada segundo el efecto mariposa puede hacer que algo que ha pasado a miles de kilometros de donde nos encontramos acabe afectandonos. Sin embargo, lo importante no son ninguno de los cambios que se den, lo importante es el cristal a traves del cual decidas verlos.

La mayoria de nosotros tenemos la ventana cerrada, nos da miedo mirar al mundo de frente y nos escondemos tras el cristal siempre manteniendo las distancias. Otros, ni siquiera tienen intención de mirar, prefieren encerrarse en su pequeño cuarto quizás porque nadie les ha dicho nunca que esa ventana existe.
Hubo días en los que yo también tuve miedo de asomarme, dias en los que preferí no saber de su existencia. En cambio ahora, ya no lo tengo porque estas a mi lado, y a tu lado, cuando me asomo solo soy capaz de ver un mundo maravilloso.

No obstante también hay dias de tormenta, donde la humedad empaña los cristales y apenas logramos ver la oscuridad que existe fuera, pero incluso esos dias apareces tú para hacer desaparecer la humedad y ayudarme a mirar por ella.


BREATH.SMILE.LIVE

Tardes de invierno bajo la manta, solo tú yo y el sonido del televisor de fondo.
Caricias apasionadas, miradas entrecruzadas y besos cargados de amor, vivir cada momento como si fuera el último y entregarnos a la pasión sin pensar en nada más que en sentir el calor de nuestros cuerpos bajo aquella pequeña manta que apenas lograba tapar nuestros pies.
RISAS involuntarias entre beso y beso, la RESPIRACIÓN acelerada a causa de la frenética actividad a la que estaban sometidos nuestros cuerpos, sangre bombeada cada vez a mayor velocidad, cada beso, cada caricia no era más que una muestra de que estábamos VIVOS.
¿Qué nos queda ahora? tardes tumbados solos en el sofá, pequeñas muescas que tratan de simular una sonrisa, esos momentos quedaron atrás y con ellos dejamos en el recuerdo un pedazo de nuestras vidas.