Te sientes eufórica y con ganas de comerte el mundo, nadie sería capaz de contradecirte en un momento así. Derrochas fuerza, pasión, energía. Hoy eres lo más importante y no vas a dejar que nadie te diga lo contrario porque por fin te has levantado siendo tú. Alegre, juguetona, graciosa, divertida y cariñosa. Te preguntas donde ha estado escondido ese yo durante tantos meses y descubres como una persona puede llegar a tener la capacidad de anularte hasta tal punto que dejes de ser tu misma.
Te alegras de haberte recuperado y sonreís, tú y todos aquellos que caminan a tu lado, porque vuelves a ser tú. Trasmites seguridad y confianza en ti misma, vuelves a ser la persona fuerte y serena que encandilaba a todo el mundo con sus particulares discursos y su peculiar mal humor. Por suerte para ti, de todo se aprende y tu has aprendido que en el amor no todo vale.
Necesitas alguien que saque lo mejor de ti. Tres días de sonrisas a cambio de cinco días de lágrimas es caer en el conformismo, tú mereces mucho más.

